martes, 1 de abril de 2014

Sandino “one of us” cover



Si Sandino tuviera otro nombre, ¿cuál sería?
¿Acaso lo llamarías abiertamente por su nombre?
Si tuvieras la oportunidad de preguntarle algo,
¿Qué le preguntarías?

Sí, claro, Sandino es grande
Y sí, también es bueno.

¿Y si Sandino fuese uno de nosotros?
¿Un simple y llano tipo como yo?
¿Solamente un extraño en el bus, a las 6:00 pm en Managua,
tratando volver a casa?

Si Sandino tuviera rostro,
¿Cómo sería?
¿Y acaso vos querrías verlo, si verlo significara creer
en cosas como la Revolución, en Rosario Murillo, Daniel Ortega y
todos los mártires y el Cardenal Leopoldo?

Sí, claro, Sandino es grande
Y sí, también es bueno.

¿Y si Sandino fuese uno de nosotros?
¿Un simple trabajador como nosotros?
¿Un simple desempleado como nosotros?
Si llorara oyendo canciones tristes de Shakira.
Si nadie lo llamara por teléfono, excepto, Daniel Ortega.
Y si viviera solo. ¿Cómo sería si estuviera entre nosotros?

Fotografía by Carlos Herrera // www.confidencial.com.ni

sábado, 29 de marzo de 2014

Hora de la cena



Yo solía acurrucarme entre ustedes. En medio. Separándolos y uniéndolos a la vez. Yo era como la llama que se acurruca a la casa que quema. Que los devora o les blanquea el pelo. Eso era yo. También fui esa bocanada de humo. Ese proyecto inacabado y ese sueño en caja de mudanza. De las piezas del dominó yo sería la que aguantaría el golpe. Sería el pequeño milagro todavía existente. La esperanza guardada en mi cajita de colores. Muy bien. También sería la oración sin fe. Y guardaría silencio. Y el viento sonaría diciendo “sssh, niño, todo va estar bien”. Entonces solamente ellas y yo nos desmoronaríamos a la hora de la cena.    

"Árbol familiar" (1936)/ Pintura de Frida Kahlo

jueves, 27 de marzo de 2014

21/25



Me cercás con un enjambre de palabras
 y sonidos que no pertenecen a mí.
Tu lengua bífida y torpe lo intenta.
Qué difícil es para vos —y para mí—.
Pero lo lográs.

Logró acercarse a mí esa curvatura en tu nariz,
Punta que desafía la gravedad. El verano marrón
de tus ojos y el dulce acento extraño de tus palabras.

Yo soy el motor de pulverización de tu boca.
Ese impulso externo que vuelca sobre mí
tu lluvia blanca, abundante, tibia en mi cara
después de mi lloriqueo.

Vos te burlás de mí,
de mi sonido mudo,
de lo que no entendés,
de que quiera estar—a pesar de todo— siempre
                                                                        cerca  
                                                                                  de vos.

Fotografía by Waldir Ruiz


miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Cómo follar sin hombres y sin mujeres?



“Placer/dolor, cortar/pegar, top/bottom, butch/fem no son si no vectores divergentes, matrices operacionales, cifras variables de un deseo múltiple” Beatriz Preciado

Creo que soy raro dentro de los raros. Si, digamos que me salgo un poco del centro y de la periferia. Estoy al margen y fuera del centro del margen también. No me cuesta encontrarme. Sé lo que quiero y lo que me apetece exactamente en cada momento. Pero no puedo encontrarle. Ha sido difícil. La casualidad y la correspondencia fallan.

Ya lo diría Beatriz Preciado en su Manifiesto Contra-sexual: “No hay sexo… fuera de una deriva de los roles sexuales y de género”. Cuánta razón tiene. Pero qué difícil resulta asumir un rol que no conlleve a la etiquetación, objetación y/o sumisión. No tengo problema en asumir alguno. Pero el problema viene, generalmente, con la gente que uno sexualiza. No logramos todavía escapar al sistema, a su producción de identidades y recetas de placer sexual.

Vaya, cuánto me cuesta. Y nadie me conoce. Y no me han conocido como quiero que me conozcan. No logro escapar a sus manuales, a sus ideas preconcebidas y sus instructivos de “cómo hacerle el amor a un gay”. Qué difícil es esto. Y ahí están siempre las miradas puestas en la cremallera y en mis zapatos. También oliendo mi cuello y la crema para el cabello. Y del 1 al 10 qué tan masculino soy. Ni digamos de cómo me miraría en cuatro, arriba, bocabajo o si seré capaz de entrar profundo. 

Y se me ocurre prescindir del plástico. Desechar al dildo cincuentero. Tenerle miedo al fist-fucking. Follar sin hombres y sin mujeres. Volverme un cuerpo que penetra sin follar y se hace follar sin ser penetrado. Resignificar el placer más allá del pene, del ano, la vagina, de un objeto fálico, de un agujero. Resignificarnos y ser en cada oportunidad otros. 

Fotografía by Gayton