martes, 21 de octubre de 2014

La jaula de las locas



 
 
No había visto antes La Jaula de las Locas”. No he tenido nunca predilecciones favorecedoras por el cine de temática “LGBT”. Pero me gusta ver el cine de manera general, indudablemente, como objeto de análisis y como portador de ideas y representaciones de los imaginarios colectivos de nuestras sociedades. Así que después de que mi querido Danny me compartiera la película, me decidí a verla y comentarla. 


En esta comedia de (Edouard Molinaro, 1978) se plantea algo que me ha llamado la atención desde que tengo conciencia de los mecanismos opresivos de nuestras estructuras sociales: la feminidad representada en el “amaneramiento” del hombre gay constituye una de las grandes ideas arraigadas en los imaginarios colectivos y, del mismo modo, el desprecio hacia estas expresiones por ser  “la señal” de que dicho sujeto no es “normal”.
 


¿A qué me refiero con esto? A que absurdamente hay quienes piensan que un hombre gay “por ley” debe ser femenino. Una especie de subversión del género a nivel de imaginarios colectivos. Y, dichos elementos “femeninos”  en un hombre son inaceptables y, a menudo, castigados con discriminación, censura y violencia. En el filme de Molinaro esto puede verse reflejado en el personaje de Albin (Michel Serrault).  


Son destacables los grandes niveles de humor y ridiculización a los sectores ultraconservadores, clasistas y racistas de la sociedad. Vean cómo acaba el diputado del partido, divertidamente llamado, “El orden moral”.  


Y, por supuesto,  el mérito más grande de esta película es el haberse tomado con humor el género, los valores patriarcales, tradicionales y machistas. El carácter monolítico de la sexualidad y toda la homofobia social. Sin duda, una cachetada a quienes han pretendido ridiculizar a la comunidad LGBT cuando lo único ridículo en el mudo es ser irrespetuoso e intransigente con las diferencias entre todas las personas. 


*Fotogramas de la película francesa
 "La cage aux folles" 1978 
(La caja de las locas) .

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sergio Ramírez a tres voces fugitivas


La Fugitiva (2011)// Sergio Ramírez

Me arrepentí muchas veces de haber iniciado a leer La Fugitiva cuando mi estado de ánimo y voluntad no me permitían abandonar un libro que ya había empezado a leer. Me sentí abrumado por algunos excesos de descripciones paisajísticas que volvían lenta la lectura, pero fue pan comido. Me gustaron las intenciones de Sergio Ramírez con esta novela, aunque no estoy seguro si logró lo que quería: ¿Una novela con intenciones de enmarcarse en la literatura “feminista” o de “género”? No sé.

La Fugitiva está estructurada de manera que son tres mujeres quienes cuentan la vida de la protagonista, Amanda Solano, a “otro” que permanece oculto, quien anda indagando la vida de esta misteriosa mujer y que, por supuesto, vendría a ser don Sergio, quien escribe la novela.

Como ya decía:  esta novela intenta meterse en lo que sería esa ola de literatura que trae ese “enfoque de género”  y que busca, a través de personajes femeninos, reivindicar o ensalzar esas características de grandes mujeres que se plantaron frente al patriarcado y machismo. Me pareció harto trágico la vida de la protagonista y, por el contrario, más reivindicativa la postura del tercer personaje principal o tercera voz narrativa, Manuela, quien cuenta la vida de su contemporánea y retazos de su misma vida con especial manera.

Ambientada en Costa Rica (y Centroamérica) a inicios del siglo pasado, esta novela me gustó por aquellos pasajes que traen a personalidades muy famosas como Salomón de la Selva, Agustín Lara, Diego Rivera y Frida Kahlo, entre otros. Una novela, según el mismo autor, “inspirada en la autora costarricense: Yolanda Oreamuno (1916-1956)”. 

Repito: Me ha encantado la historia de Manuela más que la de la misma protagonista, pero es innegable el buen trabajo del autor en dar voz a tres mujeres y retratarlas en aquella época, no menos difícil que ahora, en ese contexto social machista y hostil para las mujeres. Una novela que resalta con la humanidad, fuerza y resistencia del personaje principal esas mismas características de muchas mujeres.  Y es interesante ese trabajo de Ramírez en dar voz a tres mujeres y ponerse, prácticamente, en los zapatos y vestidos de estos personajes.

Y aquí una cita de la parábola que mejor describe la lucha y resistencia de muchas mujeres ante la hostilidad de estas estructuras sociales patriarcales y machistas: “A la llegada de la estación fría, dice, siempre queda en el árbol una hoja postrera prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable…”

miércoles, 1 de octubre de 2014

{Primera cita}



Imagen by Hana Dunk

La primera cita. Nunca antes habíamos tenido una, pese a que ya nos habíamos visto tantas veces, concordado en tantos espacios. Pero no habíamos tenido una primera cita. Ni siquiera recuerdo cómo fueron mis otras primeras citas pasadas. Siempre hay un halo de absurdo y estúpido misterio en estas trivialidades. 

Yo estoy dispuesto a exponerme. Me gusta. Y la conversación buena hasta el momento en que digo que soy  feminista y él lanza una pregunta inocente, irrelevante y no merecedora de él. “¿Puede un hombre ser feminista?”. Yo quiero hablar de otras cosas: colonialismo, sexualidades disidentes, violencia estatal y otros tantos temas que Nicaragua me suscita. Ese debate ya no me interesa.

Entonces, él podrá decir que no supe responder; pero medito en que no tiene culpa. Yo no tengo culpa tampoco: la Cooperación Internacional y los Programas de Desarrollo descafeinaron el feminismo con el famoso enfoque de género. Pero eso no importa. Yo, después de eso, solo quise respirar profundamente y exhalar mientras me sentaba en el sofá y recostaba mi cabeza en sus piernas. 

No insiste y lleva la conversación hacia otros temas e ideas con las que aun está casado. Y yo me distraigo, relajado en su sofá, oliendo su camisa y oyendo su heartbeat. Es muy incisivo en la conversación e intenta convencerme todo el tiempo mientras yo solo quiero hablar de reflexiones personales o tal vez solamente besarle.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Dedos de azúcar



Y desde que él descubrió que sus dedos eran de azúcar. Cada día ruega que no se le acabe nunca tras cada lamida.

Abel Azcona´s Performance