jueves, 30 de octubre de 2014

¿Quién está debajo de la cama?



 
"Debajo de la  cama"/Carlos Luna Garay/
No estaba interesado en leer “Debajo de la cama” del novel autor nicaragüense Carlos Luna Garay porque sinceramente: “homosexualidad”, “debajo de la cama” igual a “oculto”, “secreto” y me pareció más de lo mismo. Si, pensé que era más de lo mismo. Y habrá quien maliciosamente diga ¿y es que acaso no es más de lo mismo? Pero creo que la historia narrada por Luna era necesaria. Alguien tenía que escribir en nuestra historia literaria nicaragüense una novela con este tema y con esa profundidad con que Luna lo ha hecho. 

Hace apenas unos días mi amigo Nacho la depositó en mis manos para una especie de proyecto que él viene cocinando y del que muy amablemente me ha hecho parte invitándome y pidiéndome  algo que en su momento contaré sobre esta novela. Siendo impresionista diría: ¡Me ha encantado! Y me ha dejado un sabor de boca extraño: una especie de tristeza, aunque no considero la historia nada trágica.

Me he sentido muy identificado con su personaje principal. Alec Tiffer tiene una seguridad y un uso de la misma tan desafiante que, a menudo, me encontraba en él. Hay otros detalles que obviamente cuestiono un poco, pero en fin, es un personaje. Humano. Diverso. Diáfano.

No creerán que el único mérito de la novela sea, pues, hablar de este tema “controvertido” en nuestra Nicaragua “moralista” y “cristiana”. No. El autor hace un despliegue narrativo tan directo y sencillo pocas veces visto, y, aunque,  hubo detalles que me parecieron cliché y empalagosos, entiendo que la vida también lo es a veces.  

Nos presenta la homosexualidad de una forma reivindicativa en el personaje de Alec, pues ya no es un ser miserable y endeble como suelen retratarlo otros autores. Para nada. Es un ser seguro, libre, humano, con una luminosidad intelectual y carisma únicos. El otro, Eduardo, es simplemente el ejemplo de los estragos que hace nuestra sociedad opresora con la libertad individual.

Creo que la homofobia es un problema con muchas aristas y el autor se ha quedando corto mostrándonos una perspectiva pequeño-burgués o de clase media-alta sobre la problemática desde sus personajes.

 A menudo, durante la lectura, sentía que estaba ante un creativo testimonio de vida, un diario personal del autor por aquello de que el personaje principal es un escritor; pero eso lo ha hecho solamente más interesante para mí. Una novela breve. Una prosa sencilla. Se lee en un ratón. ¡Nicaragua, aquí tienen su “Secreto en la montaña”!

lunes, 27 de octubre de 2014

¿Qué significa ser un “hombre real o de verdad”?




 
Desde hace rato me vengo encontrando con mensajes que utilizan la frase “Un hombre real” o “un hombre de verdad”  para sensibilizar a los hombres acerca de la violencia de género y demás causas feministas. Mensajes tipo: “Un hombre de verdad no golpea a las mujeres”. Yo desconfío de estos mensajes, pues a todo esto: ¿Qué es un hombre real? ¿Qué es un hombre de verdad? ¿Hay hombres de mentiras?

En mi lectura de ese “hombre real” y ese “hombre de verdad” está el hombre heterosexual y patriarcal que teme perder estos “atributos-privilegios” por manifestarse a favor de la equidad. También está el hombre que renuncia a ciertos comportamientos macromachistas como la violencia física hacia las mujeres, para seguir con micromachismos, como la no participación en lo doméstico, el control del dinero o la intimidación con manipulación. 

Creo que cuando se utilizan este tipo de mensajes, construidos y articulados de esa manera, lo que estamos haciendo es confundiendo, solapando y perpetuando el mismo machismo que queremos combatir. Porque esa expresión genera el mismo sentido de reafirmación absurda de la hombría-machista-patriarcal.  Basta de decir “un hombre real” o “un hombre de verdad” porque no hay hombres “de mentiras o irreales”. Hay hombres machistas a grandes y menores escalas. Hay hombres machistas de todas las etnias y niveles sociales. Así también hay hombres que ya no queremos serlo.  

¿Y si renunciamos a la categoría “hombre” y, en efecto, “mujer” para acabar con dicotomías que resultan estrechas y violentas para toda la diversidad humana que somos? ¿No creen que sería genial solo ser personas? Pero, en caso contrario, podemos redefinir lo que significa ser hombres y surgir muy lejos de esas violentas y machistas definiciones que hemos cargado durante siglos y siglos. Creo que podemos hacerlo.

martes, 21 de octubre de 2014

La jaula de las locas



 
 
No había visto antes La Jaula de las Locas”. No he tenido nunca predilecciones favorecedoras por el cine de temática “LGBT”. Pero me gusta ver el cine de manera general, indudablemente, como objeto de análisis y como portador de ideas y representaciones de los imaginarios colectivos de nuestras sociedades. Así que después de que mi querido Danny me compartiera la película, me decidí a verla y comentarla. 


En esta comedia de (Edouard Molinaro, 1978) se plantea algo que me ha llamado la atención desde que tengo conciencia de los mecanismos opresivos de nuestras estructuras sociales: la feminidad representada en el “amaneramiento” del hombre gay constituye una de las grandes ideas arraigadas en los imaginarios colectivos y, del mismo modo, el desprecio hacia estas expresiones por ser  “la señal” de que dicho sujeto no es “normal”.
 


¿A qué me refiero con esto? A que absurdamente hay quienes piensan que un hombre gay “por ley” debe ser femenino. Una especie de subversión del género a nivel de imaginarios colectivos. Y, dichos elementos “femeninos”  en un hombre son inaceptables y, a menudo, castigados con discriminación, censura y violencia. En el filme de Molinaro esto puede verse reflejado en el personaje de Albin (Michel Serrault).  


Son destacables los grandes niveles de humor y ridiculización a los sectores ultraconservadores, clasistas y racistas de la sociedad. Vean cómo acaba el diputado del partido, divertidamente llamado, “El orden moral”.  


Y, por supuesto,  el mérito más grande de esta película es el haberse tomado con humor el género, los valores patriarcales, tradicionales y machistas. El carácter monolítico de la sexualidad y toda la homofobia social. Sin duda, una cachetada a quienes han pretendido ridiculizar a la comunidad LGBT cuando lo único ridículo en el mudo es ser irrespetuoso e intransigente con las diferencias entre todas las personas. 


*Fotogramas de la película francesa
 "La cage aux folles" 1978 
(La caja de las locas) .

miércoles, 15 de octubre de 2014

Sergio Ramírez a tres voces fugitivas


La Fugitiva (2011)// Sergio Ramírez

Me arrepentí muchas veces de haber iniciado a leer La Fugitiva cuando mi estado de ánimo y voluntad no me permitían abandonar un libro que ya había empezado a leer. Me sentí abrumado por algunos excesos de descripciones paisajísticas que volvían lenta la lectura, pero fue pan comido. Me gustaron las intenciones de Sergio Ramírez con esta novela, aunque no estoy seguro si logró lo que quería: ¿Una novela con intenciones de enmarcarse en la literatura “feminista” o de “género”? No sé.

La Fugitiva está estructurada de manera que son tres mujeres quienes cuentan la vida de la protagonista, Amanda Solano, a “otro” que permanece oculto, quien anda indagando la vida de esta misteriosa mujer y que, por supuesto, vendría a ser don Sergio, quien escribe la novela.

Como ya decía:  esta novela intenta meterse en lo que sería esa ola de literatura que trae ese “enfoque de género”  y que busca, a través de personajes femeninos, reivindicar o ensalzar esas características de grandes mujeres que se plantaron frente al patriarcado y machismo. Me pareció harto trágico la vida de la protagonista y, por el contrario, más reivindicativa la postura del tercer personaje principal o tercera voz narrativa, Manuela, quien cuenta la vida de su contemporánea y retazos de su misma vida con especial manera.

Ambientada en Costa Rica (y Centroamérica) a inicios del siglo pasado, esta novela me gustó por aquellos pasajes que traen a personalidades muy famosas como Salomón de la Selva, Agustín Lara, Diego Rivera y Frida Kahlo, entre otros. Una novela, según el mismo autor, “inspirada en la autora costarricense: Yolanda Oreamuno (1916-1956)”. 

Repito: Me ha encantado la historia de Manuela más que la de la misma protagonista, pero es innegable el buen trabajo del autor en dar voz a tres mujeres y retratarlas en aquella época, no menos difícil que ahora, en ese contexto social machista y hostil para las mujeres. Una novela que resalta con la humanidad, fuerza y resistencia del personaje principal esas mismas características de muchas mujeres.  Y es interesante ese trabajo de Ramírez en dar voz a tres mujeres y ponerse, prácticamente, en los zapatos y vestidos de estos personajes.

Y aquí una cita de la parábola que mejor describe la lucha y resistencia de muchas mujeres ante la hostilidad de estas estructuras sociales patriarcales y machistas: “A la llegada de la estación fría, dice, siempre queda en el árbol una hoja postrera prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable…”